El ministro británico de Finanzas, Alistair Darling, ha advertido al sector financiero de que se mantendrá firme en su decisión de aplicar este año un impuesto extraordinario del 50 por ciento a las primas pagadas a los banqueros.
Darling no ha dejado de recibir mensajes del sector en el sentido de que la llamada “supertasa” permitirá al Tesoro británico recaudar más de los 550 millones de libras (605 millones de euros) que proyecta el Gobierno, además de peticiones para que lo haga menos oneroso para los banqueros.
Tanto brokers como banqueros han amenazado con volverle la espalda a la City y trasladarse a otros lugares como Suiza donde reciban un trato fiscal más favorable, aunque no se cree que la mayoría vaya a cumplir la amenaza.
“La solución es que (los bancos) paguen menos primas. Los banqueros no parecen comprender que el objetivo del impuesto no es tanto recaudar dinero para el fisco cuanto convencer a la banca de que debe cambiar de comportamiento”, declaró al Financial Times un alto funcionario del Tesoro.
Pero conocedores del sector señalan que la vuelta a las andadas de los bancos no debe sorprender a nadie y se preguntan por qué este y otros gobiernos no les impusieron condiciones muy estrictas sobre el futuro sistema de remuneraciones a la hora de rescatarlos con inyecciones masivas de dinero público.
Darling quiere que el regulador de la City intervenga en el caso de que los bancos sigan pagando primas que se consideran exageradas a pesar de la aplicación del impuesto del 50 por ciento sobre las cantidades que superen las 25.000 libras (27.500 euros)
Según el Financial Times, el ministro de Finanzas ha rechazado la petición de tres bancos internacionales, no identificados, que pretendían llegar a acuerdos bilaterales con el Tesoro para limitar su exposición al “superimpuesto”.
Esta medida es popular entre los ciudadanos y puede beneficiar al Partido Laborista de cara a las elecciones generales de la próxima primavera, pero, según un sondeo del dominical Mail on Sunday, un 85 por ciento del público cree que los banqueros se las arreglarán para esquivar el impuesto con ayuda de sus abogados o asesores fiscales.
Los bancos están haciendo presión para eximir del mismo al mayor número posible de sus empleados y para asegurarse de que no discrimina a determinados segmentos de la industria financiera como son los bancos que operan desde suelo británico.
Los funcionarios del Tesoro y de Hacienda discutirán mañana los detalles del plan con representantes del sector.